Brasil: fútbol y sexo para turistas mundialistas

En Belo Horizonte, una de las 12 sedes del Mundial 2014, las prostitutas actualizan su inglés para mejorar sus servicios y conformar a los visitantes

 

 

“Esto va a estar lleno de turistas y a los que son de afuera les gusta gastar. Pagan y ya, sin regateo, no son como la mayoría de los de aquí”, dice a la AFP Vitoria, de 26 años, que cubre su voluminoso cuerpo con un vestido rosa muy corto.

 

Vitoria, que recibe unos 20 hombres por día en su pequeño cuarto oscuro de Belo Horizontequiere aprender inglés y ampliar su clientela con los extranjeros que visitarán Brasil para la Copa Confederaciones 2013 y el Mundial 2014.

 

“Es importante hablar inglés, así al dejar esto (la prostitución) y uno busca otro empleo, ya se tiene otro idioma”, dijo acostada sobre la cama de la habitación donde trabaja, sin ventanas e iluminada con una lámpara morada.

A plena luz del día, antes del almuerzo, la actividad en la ciudad ya es intensa. Y se estima que los 40.000 turistas que llegarán en junio de este año y los 180.000 del año próximo ampliarán la oferta sexual en todo Brasil.

 

Unas 80.000 mujeres y travestis, que en su gran mayoría sólo hablan portugués,están en servicio actualmente en Belo Horizonte. Y la Asociación de Prostitutas del estado (Aprosmig), aprovechando la gran cita mundial, ofrece desde hace dos mesescursos gratuitos de inglés como capacitación.

 

“No es sólo por la Copa, lidiamos con gringos día a día en la calle y discotecas, lo que queremos es calificar y capacitar al movimiento para que estén mejor atendidos. El único requisito para tomar el curso es ser prostituta”, explicó Cida Vieria, presidente de la asociación.

Las clases incluyen una demostración con objetos de tiendas eróticas para que aprendan los nombres, cómo utilizarlos, cómo ofrecerlos.

 

En la noche, el cuerpo de Yasmin es despampanante, engaña: es difícil pensar que este travesti de 20 años tuvo alguna vez facciones masculinas. Baila samba en la orilla de la calle para atraer a sus clientes y asegura que a los 15 años se operó la nariz y los senos. También confiesa que nunca tuvo “un cliente francés o de Estados Unidos”.

 

Del otro lado de la calle, Juliana, de 31 años, no se preocupa por no hablar otro idioma: “Lo básico good moorning (buenos días), condom… y lo demás con gestos. Al final, todos los hombres son iguales y vienen por lo mismo. Las palabras sobran”.

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