Cómo el tema de la inmigración impactará en la campaña presidencial 2016

Jorge Cancino  publicado: 

@cancino_jorge

El futuro de los 11.3 millones de indocumentados, los migrantes centroamericanos que siguen llegando a la frontera huyendo de sus países, los refugiados sirios y los refugiados cubanos varados en Costa Rica serán temas de campaña tanto para demócratas como republicanos durante el 2016, año en que los estadounidenses acudirán a las urnas para elegir al sucesor del presidente Barack Obama.

Para algunos, el tema de los refugiados, tanto sirios como cubanos, impactará más en la decisión de los electores porque desnuda el manejo de la política externa de ambos partidos, y de los candidatos que compiten por las respectivas nominaciones.

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Para otros, el problema de los indocumentados, sumado a los miles de migrantes centroamericanos arrestados en la frontera suroeste después del 1 de enero de 2014, será el factor que incline el voto latino, otra vez clave en la elección del inquilino de la Casa Blanca.

La explicación es simple. Entre 12 y 13 millones de los poco más de 22 millones de ciudadanos estadounidenses de origen latino están registrados para votar y casi 9 millones de residentes permanentes, también latinos, reúnen requisitos para convertirse en ciudadanos y registrarse para participar en los comicios. Todos suman más de 31 millones de votos, un potencial que ni demócratas ni republicanos desestiman, pero con estrategias totalmente contrarias sobre el tema.
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Los refugiados sirios y cubanos son importantes, pero en el radar de los votantes hispanos la reforma migratoria y el futuro inmediato de los 11.3 millones de indocumentados está en el primer lugar de las preocupaciones.

Un año amargo para millones de inmigrantes

Reforma migratoria

Los aspirantes a la nominación presidencial demócrata hablan de reforma migratoria y prometen, como lo hizo Obama en las campañas 2008 y 2012, que la empujarán en los primeros días o el primer año de sus mandatos si son electos en noviembre. Pero para cumplir el compromiso necesitan el apoyo del Congreso.

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Obama lo tuvo en 2009 y 2010 pero no invirtió capital político. Las guerras en Irak y Afganistán, la crisis económica y el debate de la reforma de salud fueron más importantes y confió en mantener el control de ambas cámaras del legislativo tras la elección de medio tiempo del 2010. El tiro le salió por la culata porque los republicanos tomaron el mando de la Cámara de Representantes hasta el día de hoy, y con ello el manejo del debate de la reforma migratoria.

El 27 de junio de 2013, seis meses después de la reelección de Obama, el Senado aprobó el proyecto de ley S. 744 que incluyó un camino hacia la ciudadanía para millones de indocumentados que están en el país desde antes del 1 de enero de 2010 y carecen de antecedentes criminales. Los republicanos de la Cámara frenaron el plan argumentando que Obama no haría cumplir la ley si era aprobado, respuesta que no ha variado desde entonces.

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La inacción del Legislativo obligó a Obama a declarar el tema como un asunto de emergencia nacional que le permitió tomar una Acción Ejecutiva para frenar, temporalmente, la deportación de 5 millones de indocumentados y concederles un permiso de trabajo renovable cada tres años.

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Acción Ejecutiva

Trece días después de anunciada la Acción Ejecutiva, 26 estados (24 de ellos gobernados por republicanos) demandaron el beneficio bajo el argumento de que Obama se había extralimitado en su poder ejecutivo y que la medida viola la Constitución.

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El 16 de febrero, casi tres meses después, un juez de distrito en Texas dictó una medida cautelar que detuvo el programa dos días antes de ser implementado.

El Departamento de Justicia llevó el caso a la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito en Nueva Orleans, Louisiana, instancia que en noviembre ratificó el fallo de Texas obligando al gobierno a trasladar el caso a la Corte Suprema de Justicia.

La Casa Blanca sostiene que la medida es temporal y que será retirada una vez que el Congreso apruebe una reforma migratoria y resuelva el problema de los indocumentados. Y que el Presidente tomó la medida porque los republicanos de la Cámara bloquearon el esfuerzo bipartidista hecho por el Senado durante el primer semestre de 2013.

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La Corte Suprema decidirá en enero si incluye el tema en la agenda de revisiones del 2016, y en el verano dará un veredicto que resolverá el futuro de la medida.

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Guerra de posturas

Los aspirantes republicanos amenazan con cancelar la Acción Ejecutiva y algunos, como el empresario Donald Trump, quien lidera las encuestas para ganar la nominación del partido, va más lejos al comprometerse con deportar a todos los indocumentados en un plazo de 18 meses una vez se instale en la Casa Blanca.

En junio, cuando Trump lanzó su campaña, dijo que los inmigrantes mexicanos eran “violadores”, “criminales“ y “traficantes de drogas”, discurso que fue rechazado por la comunidad hispana que llamó a no votar por el candidato.

El resto de contendientes, con excepción del exgobernador Jeb Bush y el senador Marco Rubio, ambos de Florida, han sido menos severos que Trump con el tema y han prometido planes para solucionar el problema migratorio priorizando la seguridad fronteriza, la verificación de empleo y el control de los inmigrantes que entran y salen del país. Una vez certificados estos puntos, concederían una vía de legalización que podría incluir la ciudadanía para los indocumentados.

Los demócratas prometen todo lo contrario. Apoyan una reforma migratoria amplia y advierten que si el Congreso no la aprueba, apoyarán y hasta ampliarán la Acción Ejecutiva de Obama para beneficiar a un mayor número de indocumentados que carecen de antecedentes criminales.

La tercera semana de diciembre, en un momento en el que el tema migratorio ha impregnado la política estadounidense, la mayoría de los estadounidenses favorecen que se ofrezca una vía a la ciudadanía a los inmigrantes que residen en el país sin autorización legal, halló una nueva encuesta Associated Press-GfK.

Mientras la mayoría de los republicanos se opone a esa vía a la ciudadanía, no parece ser, de todos modos, un asunto vital para ellos. La muestra reveló que 54% apoya alguna vía para que los inmigrantes que residen sin autorización en el país puedan hacerse ciudadanos, mientras el 44% se opone. Más de 7 de cada 10 demócratas la favorecen, mientras unos 6 de cada 10 republicanos se oponen.

No cabe duda que el tema es clave. Y lo seguirá siendo en el 2016.

Migrantes centroamericanos

Durante el año fiscal 2014 la Patrulla Fronteriza detuvo a 68,541n en un tramo de la frontera de Texas y México. En 2013 la cifra alcanzó los 38,759. En el año fiscal 2015 la cifra bajó un 42% pero en los primeros dos meses del año fiscal 2016 (octubre-noviembre) las autoridades reportan la detención de 10,588 niños frente a los 5,129 registrados en los mismos meses durante el año fiscal 2015.

AUMENTO DE LOS MENORES DETENIDOS EN LA FRONTERA MEXICANA

Sectores de control fronterizo en la frontera entre Estados Unidos y México

EEUU

Yuma

El Centro

Tucson

El Paso

Big Bend

San Diego

6,465

Tijuana

Del Río

Laredo

El Paso

Nogales

Frontera

1,954 millas

(3,145 km)

MÉXICO

Río Grande

Valley

Laredo

3,219

Niños migrantes detenidos en la frontera

(de octubre a noviembre de los años fiscales 2015 y 2016)

1,285

855

AÑO

2015

AÑO

2016

571

523

547

494

397

321

214

205

177

163

130

62

52

37

San Diego

El Centro

Yuma

Tucson

El Paso

Big Bend

Del Río

Laredo

Río Grande

58%

185%

952%

50%

250%

768%

131%

32%

101%

Crecimiento de

las detenciones (%)

Los republicanos culpan de la crisis a Obama y sus políticas migratorias y presionan para que el gobierno cierre la puerta y los deporte, y reiteran la urgencia de contar con una política de seguridad fronteriza que ponga fin de inmediato a la inmigración indocumentada.

Los demócratas, por el contrario, piden al gobierno tratar el problema no como un asunto de seguridad nacional sino como un problema social que requiere una respuesta humanitaria.

En la víspera de Navidad el diario The Washington Post reportó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) planea redadas para deportar a cientos, quizás miles de migrantes centroamericanos con orden final de deportación. La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) respondió a Univision Noticias que la agencia, con base a un memorando interno del 20 de noviembre del 2014, dará prioridad al arresto de indocumentados que entraron al país después del 1 de enero de ese año, no tienen causa de asilo y tienen órdenes finales de deportación.

“Algunos inmigrantes que sean deportados van a ser asesinados”, dijo a Univision Noticias Elizabeth Kennedy, profesora e investigadora de la Universidad Estatal de San Diego y de la Universidad de California en Santa Bárbara, California. “Estas personas son refugiados que necesitan nuestra protección”.

Para el American Immigration Council la respuesta del gobierno ha sido dura y excesiva, medidas que “a menudo fallan en proporcionar a cada familia una oportunidad justa para solicitar asilo”.

Agregó que “con demasiada frecuencia las familias de refugiados son detenidas”, algunas en cárceles privadas “y luego liberadas de la custodia de inmigración sin la información adecuada acerca de cómo seguir sus casos de asilo, cuándo y dónde ir para sus audiencias en la corte”, errores que terminan lamentablemente con una orden final de deportación.

Kennedy advierte que el problema de fondo radica en una crisis humanitaria sin precedentes en Centroamérica y que la ola migratoria que comenzó en 2013 “no se ha detenido”.

El problema le cobrará factura a Obama e incomoda tanto a demócratas como republicanos.

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Refugiados sirios

El pasado 18 de diciembre un informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) confirmó un aumento mundial sin precedente de desplazamiento forzado en el primer semestre del año 2015, el cual podría superar por primera vez los 60 millones de personas.

El informe advierte, además, que en el 2015 es probable que se superen todos los récords anteriores de desplazamiento forzoso mundial; que en el periodo de enero a junio el número de refugiados superó los 20 millones por primera vez desde 1992, mientras que las solicitudes de asilo (muy cerca de 1 millón) aumentaron un 78% en relación al mismo periodo del año anterior. Y que los desplazados internos llegaron hacia mitad de año a los 34 millones, es decir 2 millones más que en el 2014.

En este grupo de personas están los refugiados sirios, más de 4 millones desde que comenzó la guerra civil en ese país hace hace 4 años, y otros 3 millones que huirán en el 2016.

Hasta antes de los atentados de París el 13 de noviembre, la respuesta de la comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, estaba dividida pero prevalecía la intención de ayudar a contener y asistir al desplazamiento. Pero después del ataque, cuando se supo que uno de los responsables portaba un pasaporte sirio robado en Grecia, y la postura se unificó centrada en el rechazo.

Obama rechazó la respuesta al drama de los refugiados sirios y prometió acoger a 10,000 de ellos, pero los gobernadores de más de 24 estados dijeron que harían lo posible por no admitirlos, postura que ha sido compartida por algunos candidatos presidenciales republicanos, entre ellos Trump y Cruz, quienes representan el ala más conservadora del partido.
El tema es otra piedra en el zapato en las candidaturas de ambos partidos que, sin embargo, no asoma en los primeros lugares de la lista de asuntos importantes para el votante latino.

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Los migrantes cubanos

En el 2015 una inesperada oleada de migrantes cubanos llegó a Centroamérica con la intención de llegar a Estados Unidos y acogerse a una ley de ajuste que se encuentra en la lista de asuntos pendientes de desaparecer luego que los gobiernos de Washington y La Habana restablecieran relaciones diplomáticas, el 17 de diciembre de 2014, tras más de 50 años interrumpidas.

A diferencia de los migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras detenidos por la Patrulla Fronteriza cuando intentaban ingresar sin papeles al país, enviados a centros de detención y que un juez decida sus futuros, los cubanos tienen derecho conseguir sin mayor contratiempo protección y la residencia permanente.

También reciben asistencia de los gobiernos federal y estatal, entre ellos seguro de salud, planes de ayuda para vivienda y cupones de comida.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés) señala que la migración cubana a los puertos de entrada en el año fiscal 2015 (que terminó el 30 de septiembre) aumentó un 78%, a 43,159 en comparación con los 24,278 registrados el año anterior.

El Secretario de Estado, John Kerry, dijo en el verano que no había planes por el momento de cambiar la Ley de Ajuste, pero hay quienes se preguntan por qué siendo que las relaciones entre ambos países fueron restablecidas los que vienen al país siguen recibiendo el mismo trato que antes y tan distinto al que reciben el resto de migrantes.

Corte decidirá destino de Acción Ejecutiva

Doble estándar

“¿Cómo es posible que Estados Unidos siga dándole la bienvenida con carpeta roja a todos los cubanos que pisan tierra estadounidense, mientras que deporta a niños y madres centroamericanas que vienen huyendo de la violencia que se ha desatado en Guatemala, El Salvador y Honduras?”, se pregunta el abogado José Pertierra.

Él mismo responde: “La ley de Ajuste Cubano premia con residencia, estampillas de alimento, dinero para vivienda y seguro médico a cualquier inmigrante cubano que llega ilegalmente a Estados Unidos por razones económicas. Los inmigrantes económicos cubanos son protegidos y cobijados pero los refugiados centroamericanos son encarcelados y eventualmente deportados”.

Añade que “es una vergüenza judicial y una burda manipulación de las leyes inmigratorias” lo que está sucediendo. “Los reglamentos inmigratorios de Estados Unidos estimulan a que los médicos cubanos en terceros países abandonen sus responsabilidades médicas para presentarse ante la embajada estadounidense en cualquier país del mundo. ¿Su premio? Una green card (tarjeta de residencia), estampillas de alimentos, seguro médico y hasta un desfile en Miami”.

“El contraste con el tratamiento inhumano que reciben los niños y las madres centroamericanas es espeluznante”, destacó.

La inmigración se ha convertido en un gran tema de campaña en Estados Unidos. Y las respuestas que tanto el gobierno como los candidatos den al problema en su conjunto no solo impactarán en el resultado de las elecciones del primer martes de noviembre de 2016, sino en el futuro inmediato de millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos.

 

fuente: Infobae

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