Tras el naufragio, éste es el nuevo héroe de Italia

Crédito foto: Reuters

El comandante Gregorio De Falco, que trató con autoridad al capitán del Costa Concordia y le exigió que volviera a bordo, restituyó el honor del país, que ve en el barco semihundido un símbolo de su presente

 

El diálogo entre el jefe de la Capitanía y el comandante del crucero, Francesco Schettino, ha sido la conversación telefónica más escuchada en todo el mundo. En ella se oye la voz lastimera de este último, a quien su superior le recuerda, en diversas ocasiones, cuál es su deber y, enfurecido, le grita: “Suba a bordo, ¡carajo!”.

“Dos hombres, dos marinos originarios de Campania, dos historias, una que nos humilla, la otra que trata de redimirnos. Gracias comandante De Falco, nuestro país necesita gente como usted”, escribió el periódico Il Corriere della Sera.

Para el primer diario del país, estos dos hombres encarnan “las dos almas de Italia”. Por un lado, “un fanfarrón, un vanidoso, perfecto para figurar en (el concurso televisivo) La isla de los famosos, que ha ocupado las casillas de ‘no estar a la altura’ y ‘mentiras’ dejadas vacantes por el ex jefe de Gobierno Silvio Berlusconi”, estimó por su parte el tradicionalmente moderado La Stampa.

El pequeño caíd bronceado, de pelo engominado y con (gafas de la marca) Ray-Ban negras, conocedor de las reglas, pero habituado a saltárselas”, así definió el diario Il Fatto Quotidiano a Schettino. Este periódico de izquierda, sin nombrarlo, lo compara claramente con Berlusconi al hablar de un capitán que minimiza la catástrofe, al igual que el predecesor de Mario Monti negó la crisis económica.

En el otro lado, el jefe de la Capitanía, de cabello despoblado y fina barba blanca, el “bueno que desempeña el papel esencial de restaurar el honor herido de la colectividad“, según La Stampa.

En Internet, este duelo verbal entre el bueno y el malo tiene gran éxito. “Gracias a Dios, en Italia, por cada Schettino existe también un De Falco”, repiten los internautas en las redes sociales.

Un avispado ya ha imprimido la célebre frase “Suba a bordo, ¡carajo!” (Vada a bordo, cazzo!, en el original) en camisetas que vende a 12,90 euros cada una (16,50 dólares). Los insultos arrecian sobre el “capitán cobarde”, presentado como un pirata, parodiado como un niño que gime “sobre el barco todo está mojado”. De Falco, en cambio, está considerado como un semidios.

Más allá de las dos versiones del hombre italiano, la tragedia del Costa Concordia refleja la imagen de un país en crisis. “Símbolo de un país a la deriva”, aseguró La Stampa. “El mejor ícono del país que somos”, agregó Il Fatto, para el que el mundo retendrá que los italianos no son ”capaces de ser serios en las tragedias” e, incluso, las transforman “en farsas macabras”.

Sin embargo, De Falco considera que el verdadero héroe es su subcomandante, Alessandro Tosi, quien le advirtió: “Comandante, aquel crucero va demasiado despacio, seis nudos (menos de dos kilómetros por hora). ¿Qué hace a seis nudos en una ruta invertida la Concordia?, llamémoslos. Allí hay un problema”.

Fue entonces cuando se comunicaron con Schettino y éste les dijo que sólo se trataba de un problema técnico. Sin embargo, horas más tarde, De Falco advirtió que el capitán le estaba mintiendo cuando escuchó los gritos lejanos de la gente que pedía socorro.

“Para nosotros, es la ofensa más dura, porque hay tantos marineros campanos que son como De Falco de los que no nadie habla, tantos marineros valientes que no se comportan como el comandante Schettino y no se merecen esa etiqueta”, declaró Raffaella, esposa del comandante “héroe” al diario Corriere della Sera.

 

Fuente: AFP / EFE

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>