Maradona: “No vi más a la selección, porque me duele el corazón

El ex entrenador de Argentina aseguró que jamás volvió a ver al combinado albiceleste desde que lo dejó después del Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010. En Dubai cree haber encontrado su lugar en el mundo

 “No puedo, es más fuerte que yo. Después de que me fui, no vi nunca más un partido de la selección porque me duele el corazón”, aseguró en una entrevista con la agencia DPA en los Emiratos Arabes Unidos, donde dirige al Al Wasl. El viernes, su equipo se clasificó a las semifinales de la Copa Etisalat. En la liga, está quinto, a 12 puntos del líder a falta de ocho jornadas.

 Diego Armando Maradona dirigió la selección argentina desde octubre de 2008, tras la renuncia de Alfio Basile, hasta julio de 2010, después de la eliminación en cuartos de final de la Copa del Mundo por 4-0 ante Alemania. Tras el consejo de la AFA de cambiar parte de su cuerpo técnico, decidió no renovar su contrato.

 Disfrutando de su nueva etapa en Dubai, se pone como meta trabajar mucho tiempo en esta exótica liga y ser como el francés Arsene Wenger, entrenador con plenos poderes del Arsenal inglés desde hace más de 15 años. “Me encantaría cumplir mi contrato, volver a renovar y ser una especie de Wenger en el Al Wasl”.

 Pese a la diferencia cultural y la lejanía respecto a Argentina, Maradona se encuentra a gusto en los Emiratos. “Estamos bárbaro, se puede trabajar acá, acá se puede entender a la gente, hay mucho respeto y, por sobre todas las cosas, gusta el fútbol. Es una bendición que en un país tan lejano gocen del fútbol”, dijo la leyenda del fútbol mundial.

 Apenas 25 minutos en auto separan las instalaciones del Al Wasl de la elitista isla artificial con forma de palmera Jumeirah Palm, donde se hospeda en una “Royal Residence” del hotel Jumeirah Zabeel Saray.

 En la recepción, una joven toca el arpa, los chorros de las fuentes dibujan cabriolas y alambicadas lámparas cuelgan de los techos. Anexas al hotel están las “residencias reales”, una serie de villas exclusivas a un precio de más de 1.300 dólares la noche. En una de ellas, rodeados de un mar azul limpio, viven Maradona y su familia en Dubai, una ciudad mezcla de Miami, Las Vegas, Montecarlo y Estambul.

 En el horizonte, tamizado por el polvo de una de las habituales tormentas de arena, se ve el skyline de Dubai Marina, el nuevo sitio de moda para los millonarios, quizás porque desde la distancia se parece a Manhattan. Al otro lado, el enorme hotel Atlantis on the Palm, la copa de la palmera. Allá donde la vista no llega y a seis horas en barco, Irán.

 Más cerca está el Burj al Arab, un edificio con forma de vela de barco que acoge al hotel más caro del mundo, el primero de siete estrellas. Y por encima de todos los rascacielos, se erige el Burj Khalifa, el más alto del mundo con más de 820 metros, aunque a veces el polvo lo oculta.

 Todos esos hitos arquitectónicos superlativos, propaganda de la buena salud financiera de los Emiratos Árabes, uno de los países top en cuanto a Producto Interno Bruto per cápita, los puede ver Maradona a bordo de su Audi Q7 blanco camino al pequeño estadio del Al Wasl, que cuenta, como es costumbre, con una pequeña mezquita contigua.

 En los arcenes de la Sheik Zayed Road, principal arteria de Dubai, con seis carriles a cada lado, se acumula la arena. Al costado, hay numerosos centros comerciales y paradas de autobús cerradas y refrigeradas. La agradable temperatura de febrero se torna insoportable en verano, cuando se superan los 50 grados.

 El calor en torno a Maradona sí ha descendido. “Ahora todo se ha calmado mucho”, asegura un periodista local del diario Gulf News. La “maradonamanía” que se desató a su llegada, en mayo de 2011, apenas se siente, pese a que el astro argentino defiende que en los Emiratos se vive mucho el fútbol.

 Al jugar en el “exilio” de Baniyas, a 150 kilómetros del estadio del Al Wasl, había 317 espectadores en el estadio para ver cómo el equipo batía al Al Jazira el viernes por 4-3 y se clasificaba para las semifinales de la Copa Etisalat. Nueve periodistas asistieron a la rueda de prensa postpartido.

 También hace guiños muy bien vistos en la región. “Visitar a (la selección de) Palestina para mí es como que Benjamín (su nieto, hijo de Giannina Maradona y Sergio “Kun” Agüero) me dé un beso. El pueblo palestino necesita que lo ayudemos entre todos y yo estoy a su disposición. Soy el hincha número uno de Palestina”.

 

Fuente: DPA

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