Avances – Vacunación del adulto y del adolescente

 

Vacunación del adulto y del adolescenteVacunación del adulto y del adolescente

Por lo general asociamos las vacunas a los niños porque la mayoría de ellas se administran en la infancia, pero debemos recordar que muchas de ellas previenen enfermedades que nos pueden afectar durante toda la vida. Así lo comenta el doctor Luis Urbiztondo, jefe de la sección de prevención de enfermedades infecciosas del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, quien además profundiza sobre las vacunas orientadas a jóvenes y mayores. En nuestro país los adultos se deben vacunar de enfermedades epidémicas como la gripe, o las que suponen comportamientos determinados como las enfermedades de transmisión sexual. Por lo que se refiere a vacunas sistémicas, solo se mantienen la difteria y el tétanos.  Lo cierto es que las enfermedades infecciosas en España ya no son tan importantes como en los países tropicales gracias a la higiene y a las medidas de saneamiento. Además, también debemos tener en cuenta que algunas de las enfermedades de las que se vacuna a los niños no entraban en el calendario vacunal de adultos de cierta edad, con lo que no están a salvo de contraerlas. También habrá que fijarse en otros factores como si la persona viaja mucho, qué comportamientos tiene o que trabajo desempeña para determinar si una vacuna es necesaria o no. Por lo que se refiere a los más pequeños la organización es mejor porque se sigue un calendario que indica en qué momento de la vida se debe administrar cada vacuna. Por otra parte, se recomienda que las personas de la tercera edad se vacunen de la gripe.

Adolescencia

El adolescente es una persona que está despertando a la vida y que está viviendo una época de gran riesgo. Por tanto, este es un buen momento para realizar educación de la salud tanto en vacunas como en otros temas como la sexualidad, las drogas o el alcohol. En esta época vuelven a tener riesgo una serie de enfermedades para las cuales no se han vacunado y, en caso de contraerlas en la edad adulta, podría haber peligro. Un ejemplo claro es el del virus del papiloma, una vacuna que se está aplicando a las niñas antes de que mantengan relaciones sexuales.

Personas mayores

En las personas mayores y polimedicadas muchas veces surge la duda de si vale la pena la vacunación o no. Si ponemos en la balanza de riesgo las dos opciones siempre  hay que optar por la vacunación ya que así se pueden prevenir enfermedades que a priori son leves pero que pueden derivar en graves. Por ejemplo, una gripe en un adulto joven resulta leve mientras que en una persona de la tercera edad puede llegar a significar la muerte. Siempre hay que tenerlo en cuenta a pesar de que algunas enfermedades puedan resolverse de forma espontánea, ya que lo mejor es no correr riesgos.

Reacciones adversas

En el caso de que se produzcan reacciones adversas, éstas siempre se limitan a dolor o hinchazón local que se resuelve en pocos días de forma espontánea. Normalmente nos preocupan aspectos que no están asociados con la vacunación como por ejemplo si determinada vacuna puede ir asociada a una patología neurológica. Lo cierto es que mucha gente sobrestima los efectos adversos y subestima los beneficios de las vacunas, cuando en realidad estos últimos superan a los riesgos de vacunarse.

Cómo vacunarse

La adherencia al sistema sanitario en la infancia es buena ya que son los padres los que se encargan de llevar de forma regular al niño al pediatra. Sin embargo, al llegar a la edad adulta vamos al médico de forma muy esporádica y solo volvemos a ir cuando aparecen los achaques propios de la edad. Por eso es conveniente aprovechar una revisión de salud de la empresa o una enfermedad banal para ir al centro de salud y consultar. Se precisa poseer el carnet vacunal, es decir, el registro de vacunaciones que hoy en día ya se hace de forma electrónica. No debemos olvidar que los calendarios vacunales han ido cambiando y las recomendaciones de ayer no son las mismas que las de hoy. Han ido apareciendo nuevas vacunas y esto ha hecho que esas enfermedades se hayan añadido en el calendario vacunal.

Vacunas más frecuentes

Hoy en día las vacunas que necesitan los adultos son la del tétanos y la de la difteria, aunque en algunos países se empieza añadir la tos ferina. El resto de vacunas depende de si estamos en situación de riesgo, así que lo mejor es consultar al médico de cabecera, quien valorará nuestra situación particular y si necesitamos vacunarnos de la gripe, la hepatitis u otras. Tampoco hay que olvidar a ese grupo de adultos que nacieron antes de la etapa en la que no se vacunaba de sarampión, rubéola o paperas, unas enfermedades que aún no están erradicadas. En algunos lugares se está valorando que mujeres jóvenes se vacunen del virus del papiloma humano, incluso se habla de que los hombres también se vacunen.

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