La NASA descubre Kepler-22b, un planeta que puede tener agua

Kepler-22b es el primer planeta en una “zona habitable” descubierto por la misión Kepler de la NASA.

Una “zona habitable” es el área alrededor de una estrella donde puede existir un planeta con agua líquida en su superficie.

El radio de Kepler-22b es aproximadamente 2.4 veces el de la Tierra, y se ubica a 600 años luz de distancia. Su periodo de órbita es más corto que el de la Tierra: un año en Kepler-22b tiene 290 días en lugar de 365.

Otros proyectos han confirmado este año la existencia de otros dos planetas en la “zona habitable”, pero sus estrellas son mucho más frías que nuestro Sol, y sus órbitas son más parecidas a la de Venus o Marte, de acuerdo con científicos.

Kepler-22b está 15% más cerca a su estrella que nosotros al Sol, pero debido a que esa estrella tiene una menor temperatura y es más pequeña que el Sol, los modelos de los investigadores sugieren Kepler-22b que tiene la misma temperatura que la Tierra, de acuerdo Bill Borucki, investigador del Centro de Investigación Ames de la NASA.

“Si el efecto invernadero fuera similar en este planeta y tuviera una superficie, la temperatura sería de unos 22 grados centígrados, un ambiente muy agradable aquí en la Tierra”, añade.

Entre más caliente es un planeta, hay más evaporación de agua, según Borucki. Un planeta no puede tener una superficie muy caliente sin perder toda el agua de la superficie.

La misión Kepler reportó en febrero pasado que había encontrado 54 planetas candidatos en la “zona habitable”. Kepler-22b es el primero confirmado; los detalles sobre el mismo resultado serán publicados en The Astrophysical Journal. Todavía hay otros 48 planetas por analizar.

Los investigadores encuentran los planetas al examinar el brillo de las estrellas en función del tiempo. El brillo de las mismas declina cuando un potencial planeta las cruza. Se requiere que haya tres tránsitos para confirmar que existe un planeta. El periodo de tránsito de Kepler-22b fue de 7.4 horas, y no parece disminuir su propia luz, lo que indica que es un planeta y no una estrella.

Los científicos aún no tienen una medición de la masa de Kepler-22b, lo que les dará más información sobre la composición del mismo. Este verano, cuando el planeta se encuentre en la parte más alta del cielo, los telescopios en tierra podrán intentar calcular su masa.

El planeta es misterioso porque la medida de su radio está entre el de la Tierra, y el de Urano y Neptuno; estos dos últimos tienen aproximadamente cuatro veces el tamaño de la Tierra. Así que no sabemos cuál es la apariencia normal de un planeta con este tamaño.

“No tenemos un planeta como este en nuestro sistema solar”, dice Borucki.

¿Solo existe vida en la Tierra o puede existir en un lugar como Kepler-22b? Puede ser que las características de la Tierra, como su particular posición en el sistema solar o la fuerza de su campo magnético hagan de éste un lugar único para que haya vida (a esto se la llama la Hipótesis de la Tierra Rara). Pero también es posible que la vida en el Universo será común y que nosotros seamos solo un ejemplo.

“Una vez que encontremos un ejemplo independiente de vida en algún otro lugar, sabremos que es omnipresente en todo el Universo”, dice Jill Tarter, del Instituto SETI.

La misión Kepler ha identificado hasta ahora un total de 2,326 posibles planetas.